Breve

Bailas sin parar.
Te recorre el sudor,
la culpa se va.

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El viejo encanto de Odile

El viejo encanto de Odile

Camino en la calle
de escritos en la acera
con la vista alzada
en las azoteas
de una antigua bohemia.

Pienso en tus miles de nombres
de apodos, de personajes
rondando en mis textos,
mis recuerdos,
mis ocasionales pesadillas.

Y a veces veo reflejos
de mi viejo yo
en caras inseguras
y no puedo evitar el asco
por ese ser gritón y miedoso.

Escribo mensajes,
mensajes que no debería escribir
(ni mucho menos mandar).
¿Que pensarás de mi?
¿Que contaras a tus amantes?
¿Lo bueno?
¿Lo malo?
¿Lo bello?

Entonces te imagino
en un vestido marinero japones,
mirando
el nuevo yo
que fue forjado
en la locura
de un viejo regalo,
mientras intento subirme
a un caballo desbocado,
que corre
bajo la nieve
de una primavera tardía.

Marina y el Twist

Eran exactamente las doce y media de la noche y aunque normalmente ella se quedaba para ver los créditos finales hasta el fin, hoy no era ese día,hoy era un día de baile y cuando había día de baile, este no se podía hacer esperar. Ansiosa con un punto de nerviosismo idiota que no sabia exactamente a que se debía (quizás a la cocacola que se bebió en la comida) salió rápidamente de la sala colocándose por el camino su largo abrigo negro y encontrándose con que el frio de la calle era mucho mas insoportable que de costumbre. Caminando,mirando a un lado a otro y ocasionalmente mirándose en los espejos por si su peinado seguía “perfecto” llegó a su habitual sitio de baile, aquel lugar se lo había enseñado una amiga hace años y aunque en un primer momento le pareció un lugar de momias ahora le resultaba un sitio indispensable para sus viernes por la noche.Entró y la mirada de la camarera se deposito enseguida en su pelo -¿Que no te lo vas a cambiar nunca? le dijo ella con un tono que solo se puede usar con la gente con la que has intercambiado párrafos enteros de palabras -“Pues no, me lo cambiare cuando tú  elijas  un hombre que no este mal de la cabeza” respondido ella con una gran sonrisa de ironía,la camarera con una carcajada que sonaba a “Se que es verdad” empezó a preparar su bebida habitual.

De pie saboreando aquel sabor dulzón con un pequeño toque de alcohol, miró a su alrededor,la poca gente que había no bailaba,unos charlaban animadamente mientras otros estaban quietos mirando el videoclip de la pantalla de televisión que acompañaba a la música,aquel ambiente a ella le encantaba, no era ninguna fanática de los sitios concurridos y además secretamente en su yo interior disfrutaba con que la atención de los que estaban atentos a las imágenes fuese a cambiar rápidamente para enfocarse en el baile que ella estaba apunto de comenzar.Apurando lo último de su copa y cerrando los ojos para dejarse llevar,movió su cintura en un suave ritmo acompasado acompañando los últimos coletazos finales de la canción,preparándose para comenzar la siguiente que por azares del destino era su favorita. Las pupilas depositándose en sus piernas reflejaban la brillante tela negra que ahora con el movimiento hacia oscilar su falda azul convirtiendo la parte baja de su cuerpo en una peonza multicolor que de cuando en cuando se detenía delicadamente para hacer un gracioso movimiento con los pies que en conjunción con el de las manos convertía toda su figura en una mezcla perfecta de deseo,inocencia y delicadeza. Ella no era ajena a todo esto,aunque jamás era dada a seducir a nadie (la sola palabra seducción le daba asco) disfrutaba muchísimo con la sensación de que todo el local se detenía,de que las conversaciones paraban y las murmuraciones se elevaban en un tono que aunque imperceptible para sus oídos no para sus ojos que se enfocaban sin deterse en todos esas caras que debido al movimiento solo eran círculos fugases de pequeños colores brillantes.

Marina y el cielo sobre Madrid

Ella había planificado su tarde/noche a la perfección,para estas cosas era un poco maniática y además le gustaba que cada pieza encajara donde correspondía.Llegó un poco de tiempo antes de que empezara la película,unos cuarenta y cinco minutos antes mas o menos,sacó un pequeño libro y se sentó estratégicamente en un sitio donde los turistas que pasaban pudiesen sacarle una foto,para ella la imagen de una chica con pelo largo, medias y una graciosa falda azul sentada en la puerta del cine Doré le parecía tremendamente “poética” -“Yo sin duda me fotografiaría” pensaba para si misma mientras leía su libro y miraba de cuando en cuando a los turistas por si alguno tenia una vena “artística“. Todo esto lo hacia con disimulo como si fuera lo mas normal del mundo porque aunque esta acción resultaba profundamente artificial (ella odiaba todo ello) a su vez era natural pues nadie en su sano juicio se sentaría en un lugar así con la idea de que unos simples turistas la fotografiasen.
Perdida en su lectura el tiempo paso volando,tanto que al mirar a su izquierda se dio cuenta de que había una cola enorme -“Mierda de gente” se dijo a si misma mientras a modo de reproche golpeaba su cabeza con unos suaves toques al tiempo que decía -“Coño,coño” esto llamó la atención de unos chicos que la miraron con sorpresa, dedicándole una pequeña sonrisa que la avergonzó,obligándola a levantarse de su improvisado sofa de piedra y haciendo que caminase rapidamente hacia al final de la cola.Una vez alli y mientras esperaba a que esta avanzase sacó una vez mas su libro y aunque esta vez no habia fotografos cercanos se dijo -“Bueno quizás alguien interesante se inspira en mi para escribir”.

Ya dentro de la sala sus ojos fueron hacia su preciada butaca aquella que estaba justo al lado del horrendo pilar que estropeaba la armonía del lugar, afortunadamente nadie la había ocupado y su sitio favorito aun quedaba libre, allí al lado del pasillo por si ocurriese un imprevisto y tuviese que salir corriendo,nunca pasaba nada pero ¿Y si pasaba? Asi era ella tan precavida, siempre pensando en todo,siempre adelantándose a futuros. Desperezándose sonoramente y colocando “estratégicamente” su bolso en el sitio que estaba a su lado (asi nadie se sentaba cerca suyo) se dispuso a esperar ansiosamente que empezase la película,la película que tantas veces ya había visto,aquella que como una buena comida repetía una y otra vez, una que aunque desease hablar de ella como lo mas importante de su vida no encontraba a nadie con quien hacerlo, alguien que amase aquellas escenas como ella las amaba, alguien que como ella “Mirase no desde arriba si no a la altura de los ojos”.

Poema breve

Ya se evapora mi alegría
de este efímero encuentro contigo
al ver tus ojos y mirada perdida
caendo al vació de tu dolor sombrío.

Te ríes en desgana y engaño
mientras te hablo de vidas ajenas
respondiéndome monótonamente
como si para ti las palabras fuesen hienas

Mi musa ideal

Hace unos días me hicieron una pregunta tan común pero que a mi tontamente se me hace un mundo responder ¿Como es tu chica ideal? Siempre que me hacen este tipo de pregunta por mi mente pasan a su vez multiples de preguntas para hacer ¿Intelectualmente? ¿Emocionalmente? ¿En su compartamiento? ¿Ideológicamente? ¿Su forma de comportarse ante los demás? ¿Su pasado? ¿Su moral?. Finalmente digo generalidades y pasó a otro tema, porque lo que me gustaría responder quizás trasciende de una respuesta simple y acabe pareciendo un capullo pretencioso y pedante.

La verdad es que las mujeres que me han gustado tanto como para que acabe dedicandoles un texto sobre lo mucho que me amaron o sobre como nunca lo hicieron ni lo harán son contadas con la mitad de los dedos de una mano,todas ellas tienen unas cualidades tan inusuales y son unas respuestas tan cabales a cada una de mis preguntas que a veces pienso que seguramente tenga que hacerme a la idea de que pese a que yo siempre quise tener alguien a quien dedicar mis poemas(sobre todo cuando ambos estemos arrugados y viejos) seguramente estos tengan que ser dedicados a un “ideal” imaginario. Alguno puede decirme que sea menos exigente,que me conforme o sea mas abierto,pero no puedo evitar creer ni pensar que todo aquello que pido es tan de sentido común y tan lógico que conformarme con otra cosa seria traicionarme a mismo y a todo lo que aun creo que pueda existir.